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Por Peter Hartmann, director CODEFF Aisén, presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

Sin duda fue la noticia ambiental de la semana pasada: “Superintendencia del Medio Ambiente  (SMA) ,por primera vez revoca permisos ambientales a tres centros salmoneros de Nova Austral. Esto por superar los límites de producción generando daño ambiental en el Parque Nacional Alberto De Agostini. Además, esa empresa deberá pagar una multa de 900 millones por alteración de la columna de agua”. Esto fue calificado como hecho histórico que se originó en una denuncia de CODEFF.

En efecto, esa denuncia se originó en CODEFF Aisén, pasando a ser una presentación con la presidenta de CODEFF ante la Contraloría General de la República, en junio de 2018, sobre la que nunca obtuvimos respuesta. Y todo comenzó en septiembre 2017, en el congreso marino internacional IMPAC 4 en Coquimbo, donde el Alcalde de Tortel denunció la existencia de salmoneras en ese Parque Nacional y Reserva de la Biósfera, lo que a nuestro entender era como para que la institucionalidad se escondiese de vergüenza.

¡Salmoneras en un parque nacional! Vale recordar que solo unos días antes el ministro de Medio Ambiente había logrado convencer a la presidenta Bachelet de parar el proyecto Dominga, el que amenazaba, en esa misma región, con funar esa IMPAC.  Con eso pasaron a segundo plano otros hechos escandalosos.

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Nuestra presentación a la Contraloría exponía los hechos, recordándole que en junio 2013, en su Dictamen 38429, ella misma había dejado en claro que no podían haber ni autorizarse salmoneras en Parques Nacionales y que en Reservas Nacionales solo se podían autorizar en casos excepcionales. Es por eso que le solicitábamos la anulación de esas concesiones ilegales, sacar las salmoneras de ahí y que se repare el daño que han ocasionado. Vale agregar, que esas salmoneras ya en aquel entonces provocaban serios problemas, publicados en informes de Sernapesca, o sea se conocían; sin embargo, no se hacía nada al respecto.  Sobre esto también emitimos un comunicado público el 5 de junio, Día del Medio Ambiente, de ese año, el que no tuvo mayor repercusión.

 ¿Y porque desde Ayién nos involucramos en esta ilegalidad que ocurre en Magallanes, frente a su capital regional, Punta Arenas? Pues, porque acá estábamos denunciando salmoneras en otras áreas protegidas, como el Santuario de la Naturaleza de Quitralco, el Área Marina Costera Protegida de Pitipalena- Añihue y la Reserva Nacional Las Guaitecas, sin mayor respuesta de la institucionalidad. Aunque para esos casos no había un dictamen tan explícito de la Contraloría como en lo referente a parques nacionales y ante una presentación hecha por nosotros mismos. Tampoco veíamos a otras organizaciones ciudadanas, defendiendo el parque.  O sea, en alguna forma teníamos una obligación moral.

 Ahora, desconocemos como esta ilegalidad termino en manos de la SMA; y si bien nos alegramos del hecho histórico, más nos alegraría si se revocasen, caducasen o anulasen por fin esas concesiones ilegales en ese parque nacional y Reserva de la Biósfera. ¡Eso sería más histórico aún!

Pero, parece las concesiones en Chile constituyen propiedad intocable ¡a tanto que son hipotecables!  Por lo demás, Nova Austral recién se hizo famosa con la visita de los reyes de Noruega a Magallanes y se empezaron a destapar todas las brutalidades que comete, para remate auspiciadas con bonificación estatal con nuestros impuestos (Ley Navarino). Aunque extrañamente, el que todo esto ocurriese en un parque nacional, siempre fue secundario. ¡Por cierto, ese parque, al igual que varios más, ni siquiera cuenta con infraestructura, ni guardaparques!  O sea, el Estado de Chile tiene fondos para bonificar la destrucción del parque, pero no para su protección, lo cual bien vale un recurso de protección.

Vale recordar también, que la institucionalidad está relocalizando esas concesiones de Nova Austral hacia la Reserva y Parque Nacional Kawésqar, donde evidentemente están igual de mal ubicados. ¡Esa empresa no merece más facilidades! Obvio que ahí tampoco existe infraestructura, ni guardaparques.

Por lo demás, el padre Alberto De Agostini, principal y gran explorador y escalador de esa zona en que se encuentra la Cordillera de Darwin, no se merece se mancille su nombre. Tampoco Darwin, ni Günther Plüschow, primer aviador en sobrevolar esa zona en el “Cóndor Plateado” y que declararse que uno de esos fiordos donde están las salmoneras, era el lugar más hermoso que conociera. Tampoco los Yamana o Yaganes, nómades canoeros de esa zona y a quienes nadie consultó, merecen la degradación de su mar en desechos salmoneros.

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