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Durante las últimas semanas, una serie de eventos han hecho que el  fenómeno del cambio climático este en la palestra pública. Desde el Documental «Antes que sea tarde» de Leonardo Di Caprio y la ratificación por 100 países del Acuerdo de Paris, que sienta las bases con las cuales los países tendrán que trabajar en la temática durante los próximos años, el tema ha  dado lugar a diferentes notas de prensa.

Actualmente, desde el 7 al 18 de noviembre se realiza en la ciudad de en la ciudad marroquí de Marrakech la cumbre climática de la ONU, denominada COP22. El principal tópico que se analizará en esta cita serán las normas y metas que cada país se pondrá para poner en marcha el Acuerdo de París. Este tiene como fin último que la temperatura del planeta no suba más de dos grados a finales de este siglo respecto a 1890, y aglutina promesas nacionales de reducción de emisiones cerca de 200 países que se irán revisando cada cinco años para alcanzar el objetivo.

Pero, ¿En verdad este tratado logrará una solución a la problemática?. Según explica José Yáñez, director de CODEFF, en el informe:  Un análisis al fenómeno del calentamiento global y el Tratado de Paris, «se presentó el texto final del Acuerdo de París sin medidas eficaces y precisas para luchar contra el calentamiento. Los combustibles fósiles escudados en países, como Arabia Saudí, Polonia o Argentina, han desvirtuado completamente el objetivo general del acuerdo para evitar los impactos irreversibles del cambio climático. A pesar de la falta de compromisos, los negociadores insistieron en reiterarse buenas palabras, vacías de contenido, nombrando su supuesto compromiso con la justicia climática que, sin embargo, no se ve reflejado en el Acuerdo».

Continúa su reflexión señalando que: «El  artículo 4 es una carta blanca al incremento de la emisión de gases de efecto invernadero. Carece de objetivos concretos y da pie a que los países puedan seguir emitiendo hasta la segunda mitad de siglo sin establecer un horizonte temporal para anular las emisiones, ni la cantidad indispensable de las mismas a mitigar. Precisamente por el hecho de que el Acuerdo sea vinculante solo en partes del Acuerdo, no significa un gran paso en la lucha frente al cambio climático».

Por otro lado, no se reconoce que la financiación climática deba ser adicional a la ayuda oficial al desarrollo para los países no industrializados, un aporte económico muy relevante para una transición justa. También se debe tratar de una forma seria los efectos que provoca el desplazamiento de millones de personas desde las zonas más a las menos afectadas, los refugiados del clima.

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, fue adoptada durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. Entró en vigor el 21 de marzo de 1994 y ha sido ratificada por 196 Estados. Entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre  de 2015 se realizó en París, una nueva conferencia sobre el cambio climático, la número 21. La Reunión se centró en limitar el aumento de la temperatura global a no más de 2° C, ya que se si se excede ese límite los desastres podrán ser devastadores.

José Yáñez finaliza su análisis con un llamado a todos los actores involucrados «Para llegar a acuerdos se requiere de una fuerte voluntad de los estados, voluntad que hasta ahora no ha existido y no hay elementos para pensar que eso pueda variar.

Puede visitar el siguiente enlace para leer completo el informe: «Un análisis al fenómeno del calentamiento global y el Tratado de París».

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